La obra de la Revolución trazó el camino para el enfrentamiento a la COVID-19 en Cuba

La pandemia provocada por el nuevo coronavirus no solo ha agravado la situación sanitaria del planeta, sino que tristemente ha hecho más evidentes y ha profundizado las brechas económicas, políticas y sociales que existen en la mayoría de las naciones, en las cuales se ha combatido a la enfermedad de maneras muy diversas.

En medio de ese complejo escenario internacional, los retos para Cuba y su sistema de Salud en el 2020 han sido inmensos, enfrentarlos, como hasta el momento hemos hecho, es fruto de la obra imperecedera de la Revolución y los genuinos principios humanitarios que Fidel cultivó en ella.

Este 2021 será otro año desafiante, como también será un año en el cual, con el acompañamiento de la ciencia, dispondremos de los recursos preventivos y terapéuticos necesarios para la cura de quienes enfermen, y seguiremos desarrollando nuestros candidatos vacunales.

En el 2021 nos corresponde fortalecer aún más la epidemiología y el desempeño de la medicina familiar, ambos pilares de nuestro sistema de salud y que permanecerán en la primera línea del enfrentamiento a la COVID-19.

Son caminos hacia los que continuaremos dirigiéndonos sin descanso gran parte de nuestros esfuerzos, con la confianza que nos brinda disponer del abnegado y experimentado ejército de batas blancas que da vida al sector de la Salud Pública.

Tres componentes definen e integran el modelo cubano de gestión sanitaria para el enfrentamiento a la COVID-19: el epidemiológico, el de la organización de los servicios de salud, y la ciencia. Todos ellos mantendrán la máxima atención en el futuro.

El trabajo llevado a cabo en estos más de diez meses de combate por la vida desde las diferentes instituciones de salud del país, ha permitido acumular importantes experiencias para la prevención, la asistencia y la rehabilitación de las personas que se han recuperado de la enfermedad. También se alcanzan indicadores más favorables en el control de la transmisión del virus, de su evolución y letalidad.

Y en cada escenario, no nos quedan dudas, el principal actor de esta contienda ha sido y es el pueblo cubano, que ha incorporado a su actuar las medidas de prevención sanitaria, el recurso más efectivo de que disponemos hasta el momento para enfrentar con éxito la epidemia. La solidaridad y la participación comunitaria han sido esenciales en estos meses.

Dieciocho años atrás el Comandante en Jefe de la Revolución cubana nos recordaba cuán serios pueden ser para el mundo los desafíos provocados por las enfermedades; sus ideas tienen en la actualidad cada vez más vigencia dada la situación epidemiológica que afrontamos.

Así nos decía entonces: “El desafío que las enfermedades hacen a la humanidad es un desafío serio, grave y creciente, y será creciente en la medida en que el descuido y la inconciencia sobre los problemas de salud pública sean mayores (…)”. 1

Ideas preclaras que constituyen una guía en tiempos tan convulsos como los que vivimos.

En medio de tantos y tan diversos retos, es tarea del sistema de Salud Pública proseguir trabajando para elevar los indicadores de salud que definen las esencias de la Revolución cubana y a cuyo respaldo no renunciaremos jamás.

Aún en medio de la compleja situación epidemiológica y financiera que atraviesa el país, recrudecida por el injusto y cruel bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos, los resultados se han comportado de manera favorable en el cumplimiento de indicadores y niveles de servicios, lo que demuestra que no nos hemos detenido y que el esfuerzo de todos se ha multiplicado.

A su vez, el 2020 también ha sido un año con insatisfacciones por lo no logrado, algunas vinculadas al déficit de recursos que fue imposible adquirir y que garantizan importantes niveles de actividades y el mejoramiento de infraestructuras.

A ello se suman, además, otras relacionadas con la inadecuada organización y calidad de los servicios, lo cual impacta negativamente en la satisfacción de la población. Revertir esa situación seguirá siendo nuestro principal deber para con nuestro pueblo.

Ante la innegable realidad de que persistirán las afectaciones en los servicios de salud, provocadas por las medidas de guerra económica que aplica el Gobierno de los Estados Unidos, la búsqueda de alternativas para minimizar sus efectos será una acción de todos en cada nueva jornada.

El reto en nuestro sector, como en todo el país, está en hacer un uso más eficiente de los recursos disponibles y del presupuesto asignado. Ese será un modo de actuar que caracterizará el accionar de nuestro día a día.

Las lecciones aprendidas en este periodo ratifican que la unidad constituye un elemento indispensable que debe prevalecer en todos los ámbitos del desempeño cotidiano.

El pasado 17 de diciembre, en el discurso de clausura del VI Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, nos decía: 2 “No es posible el desánimo cuando se tiene enfrente el heroísmo, no de una persona o de un grupo, sino de una nación entera. Y ese heroísmo nos hala constantemente, nos inspira a dar más, a hacer más, a sentir vergüenza cuando el cuerpo nos pide un descanso”.

En nombre del Consejo de Dirección del Ministerio de Salud Pública los felicito por el trabajo realizado en el 2020, con la confianza de que tendremos resultados superiores en el cumplimiento de los objetivos trazados para el 2021, en lo cual el accionar del personal de la Salud y de todo nuestro pueblo seguirá siendo esencial.

Referencias bibliográficas
Historial:
  • » Recibido: 29/12/2020
  • » Aceptado: 07/12/2021
  • » Publicado : 01/04/2021

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